Qué depresión. Qué agonía. Qué descripción tan rica acerca de la miseria, las penas, falsas esperanzas, situaciones extremas… Paul Auster describe a través de su estilo kafkiano un mundo desolado, narrado desde la mirada de una joven que lucha por sobrevivir. El libro perturba al lector casi, diría yo, sin descanso. La cierta proximidad entre el mundo descrito por el escritor y el nuestro, fuerza al lector a imaginar el desarrollo y camino de “evolución” al que nos dirigimos.
Os dejo un fragmento: “Otras muertes son más dramáticas. Están los “corredores”, por ejemplo, una secta que corre por las calles a la mayor velocidad posible, sacudiendo los brazos de una forma salvaje, golpeando al aire, gritando con todas sus fuerzas. [...] sin hacer un solo alto en el camino, corriendo y corriendo hasta caer de agotamiento. La cuestión es morir lo más pronto posible, forzarse a sí mismo hasta el punto en que el corazón no pueda más.”
Para aquellos que buscan una inyección literaria amarga y atractiva. Muy recomendable.
